
Ejea de los Caballeros (Exeya d’os Caballers en aragonés) es una ciudad y un municipio español, de la provincia de Zaragoza y la comunidad autónoma de Aragón, situado en la comarca de las Cinco Villas
Los primeros datos históricos relativos a Ejea aparecen con la presencia en el lugar de los suesetanos, un pueblo de lengua celta relacionado con la gran tribu belga de los suesones, y que da a Ejea el primer nombre que nos es conocido, Segia, del que deriva el nombre actual. En este sentido, se ha defendido la identificación de Segia con la capital de los suesetanos, Corbio, que fue arrasada por un Ejército romano al mando del cónsul Terencio Varrón en el año 184 a. C., tras lo cual el territorio suesetano fue cedido a los vascones.
Después de un periodo romano llego la Edad Media, pero hasta el año 1105 que Alfonso I el Batallador recuperase la villa para los reinos cristianos, pasando a denominarse Exea.
En los últimos tiempos, Ejea de los Caballeros ha sido uno de los municipios zaragozanos con un crecimiento de población más espectacular. En 1900 contaba con 4627 habitantes y en la actualidad a pasado a tener 16.605.
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Seis quince de la mañana, mi despertador suena desesperado. Una pasada por la ducha, un «cafelito» y al coche. Después de veinte kilómetros ya estoy en la gasolinera de Almudevar, donde hemos quedado para subir en el autobús dirección Ejea de los Caballeros. Antes de emprender camino me tomo otro cafelito para despertarme, mientras le damos un regalico a nuestro “profe” Guillermo, que acaba su periodo de sustitución en la Escuela Taller.
Después de unos cuarenta minutos llegamos a Ejea de los Caballeros y, nos dirigimos a la Oficina de Turismo donde nos espera Aitor, quien se encargara de ser nuestro guía, por los monumentos románicos de la villa.
Lo primero que visitamos es la Iglesia de San Salvador, disfrutando de su hermosa portada, consagrada en 1222, por el obispo zaragozano Jimeno de Luna. Sus dos torres y en especial la septentrional rematada por cuatro atalayas le aportan un marcado aspecto defensiva.
Esta Iglesia tiene otra portada que da al norte, que hoy en día esta “semitapada” a la vista, por medio de un panel que la resguarda de las inclemencias del tiempo. En esta portada se observa claramente la obra del Taller del Maestro de Agüero. También se han conservado leves toques de su policromía original. Disfrutamos observando las imagenes esculpidas en las dovelas, a la vez que Aitor nos explica su significado, el porque y el para que. Haciendo incapié en que la manera de transmitir los mensajes, era por medio de símbolos y dibujos de fácil entendimiento, ya que el grado de analfabetismo era muy alto.
Pasamos al interior de la Iglesia y nos damos cuenta que es un templo de nave única que tuvo, posteriormente alguna que otra reforma gótica. Nos deleitamos con las pinturas de su retablo y su órgano que hoy en día sigue sonando y esta en perfecto estado.
Una vez acabada la visita a la Iglesia de San Salvador, nos dirigimos a la Iglesia de Santa María. Por el camino, Aitor nos va enseñando el barrio de la judería, comentándonos curiosidades de las casas y de los habitantes de aquellos tiempos medievales.
Y llegamos a la Iglesia de Santa María, consagrada en 1174 por el obispo zaragozano Don Pedro Tarroja. El arranque de su torre es románico pero, el resto es mudéjar. La portada se abre en el muro sur y está compuesta de cuatro arquivoltas
Es curioso observar que en el muro oeste se conservan in situ, varias sepulturas medievales.
En el interior observamos su composición a base de cabecera y nave de cinco tramos
Una vez terminada la visita a esta Iglesia de Santa María, volvimos sobre nuestros pasos, hacia el autobús que nos trasladaría desde Ejea de los Caballeros hasta el pueblo de Luesia, donde seguiríamos con nuestra aventura de seguir el románico aragonés y la obra del Taller del Maestro de Agüero.